INSPECCIÓN PREVUELO
La seguridad en nuestro deporte empieza en tierra. Una buena preparación e inspección prevuelo nos ayudará a minimizar accidentes y disfrutar del vuelo.
Es un pequeño tiempo que empleamos pero una gran inversión en nuestra seguridad y la de los que nos rodean.
Lo ideal es tener una rutina que nos ayude a no olvidar ningún punto importante de la inspección, y realizarla del tirón, sin interrupciones. La mayoría de accidentes que se producen son producto de despistes y se podrían haber evitado.
MOTOR:
– Gasolina necesaria para el vuelo y con mezcla correcta
– Depósito de combustible tapado
– Circuito sin pérdidas de combustible
– Cable del acelerador accionamiento correcto en el carburador y regresa al soltar – Silenblocks sin daños
– Elementos bien sujetos (airbox, depósito, hélice, tornillos…)
– Bujía apretada y pipa bien conectada
– Correa de distribución buena tensión y sin daños.
– Cuerda de arranque sin daños. Polea recoge correctamente Chasis bien ensamblado
SILLA:
– Mosquetones sin daños y se accionan bien
– Cintas y correas sin daños y seguridad
– Accesorios (cuenta rpm, gps, espejo, radio,..) sujetos.
– Paracaídas sujeto, pasadores de seguridad bloqueados y asa y cintas libres.
– Acelerador sujeto.
VELA:
– Tejido sin roturas.
– Cordinos sin daños (especial cuidado a las bandas A y B).
-Bandas sin daños, trimes y poleas se mueven correctamente.
– Millones cerrados y en posición correcta.
Motor
ELEMENTO PROPULSOR QUE A TODOS EN ALGÚN MOMENTO NOS HA FALLADO
- DEPÓSITO con la gasolina necesaria para el vuelo previsto, con la proporción* correcta de aceite y NO OLVIDAR poner el tapón.
No es agradable pasar parte del vuelo pensando que no vas a llegar al destino por falta de combustible.
Comprobar que no está cerrado/obstruido el respiradero del depósito. Observa el recorrido completo del circuito de gasolina y que no muestre signos de pérdidas de combustible o exceso de burbujas de aire. Podría haber alguna conexión no estanca, o poros en el macarrón o perilla de combustible.
¡Muy importante!
El cable del acelerador debe de estar libre, en posición de ralentí y tras presionar el acelerador debe regresar sin problema a esa posición.
Por el peligro que supondría que algún elemento de nuestro paramotor se desprendiera durante el vuelo, así como por la vibraciones que pueden provocar, examinar que todos (airbox, depósito de combustible, ... cualquier tuerca o tornillo) estén bien sujetos, y no haya nada susceptible de soltarse en vuelo.

- Especial atención a la HÉLICE. Comprobar que los tornillos estén apretados, así como que ésta no presente daños.
En caso de contar con embrague centrífugo hacerla girar y comprobar que lo hace sin ruidos, sin frenarse, ni tropezar con ningún elemento. Presionando por las puntas hacia el motor observar que no presenta holgura.
- Especial atención al ESCAPE, por sus vibraciones. Observar posibles roturas o grietas, tanto en el propio escape como en sus soportes de anclaje y en la abrazadera del silencioso.
- En caso de arranque manual, comprobar que la POLEA recoge adecuadamente la cuerda y que ésta no presente signos de desgaste.
- Comprobar la SILLA:

- En caso de montar PARACAÍDAS, verificar que está correctamente fijados, los pasadores de seguridad en su sitio, el asa asegurada y sin posibilidad de engancharse y que nada obstruya las cintas del paracaídas en caso de ser necesario lanzarlo.
- Si llevas el ACELERADOR PARA LA VELA, comprobar que esté recogido de manera que no pueda engancharse con nada ni hacerte tropezar.

LA VELA
ESE MARAVILLOSO TRAPO QUE NOS SUSTENTA
Una vela bien preparada (revisada y colocada), garantiza en gran medida un despegue correcto y un vuelo seguro.
Si contamos con la ayuda de un poco de brisa podremos hacerle un preinflado y comprobar que no haya cordinos con nudos, enredos o enganchados a algún elemento del suelo (rama, piedra, ..). Y que las bandas tampoco estén torcidas o mandos de freno liados o sueltos. Si no habrá que hacerlo una vez extendida en el suelo.
Además es necesario cerciorarnos de que:
Arrancar el motor
Es uno de los momentos de mayor peligro de accidente si no se realiza con las precauciones necesarias. Por ello es muy importante:
- Cerciorarnos que no haya nadie cerca de la hélice, y avisar oportunamente que vamos a proceder a arrancarlo.
- Comprobar que en el suelo o cerca no haya elementos que puedan ser succionados por la hélice. Así como la dirección en la que tenemos enfocado el chorro de aire para no molestar a otros compañeros que puedan estar colocando su vela por ejemplo.
- Si vamos a proceder a arrancarlo en suelo es importante contar con algún elemento de seguridad: SafeStart (Scout Paramotor), fundas de hélice con cintas sujetas al chasis (en paramotortes que dispongan de embrague), o cualquier otro. Y siempre pensando que puede acelerarse mucho más de lo que pretendíamos.
- Una vez arrancado:
· Calentarlo sin dejarlo al ralentí más tiempo del necesario para evitar acumulación de carbonilla y deterioro de la lana del silencioso.
· Nunca dejarlo encendido sin supervisión para evitar que pueda moverse o caerse por las vibraciones (si no tiene un apoyo estable) o que alguien sin conocimiento se acerque y pueda sufrir un accidente.
Preparar el despegue
- Comprobar nuevamente que la vela está correctamente enfrentada al viento ante posibles cambios de dirección. Así como la intensidad por si es necesario despegar enfrentados a la vela (técnica que conviene practicar de vez en cuando). Y asegurarnos que no haya ningún obstáculo en nuestras posibles trayectorias.
- Engancharnos la vela asegurándonos que no haya ninguna banda retorcida, el cable del acelerador no esté pillado.
- Realizar una prueba de comunicaciones. También es importante conocer el código señales en pista, para respetar los tráficos de despegue y aterrizaje, por si no disponemos o fallan los equipos de radio. Y pueden resultar decisivas las señales tierra-aire en caso de un accidente para poder conocer el estado del compañero y poder tomar decisiones.
- Asegurarnos que estamos capacitados para volar en las las condiciones atmosféricas existentes (viento, turbulencias, visibilidad, etc) que previamente habremos estudiado. Si no es así, es preferible posponer el vuelo. De ahí la necesidad de un análisis previo de las meteorología y por tanto de saber interpretar los valores que podemos obtener de las diferentes fuentes que podemos consultar.
DURANTE EL DESPEGUE
